Estado interno frente al mundo nace de la necesidad
de mirar más allá de la imagen que cada persona
proyecta hacia fuera. Cada retrato parte de una
identidad visible, social o reconocible, pero busca
acercarse a una zona más íntima: aquello que
permanece contenido, desplazado o difícil de
nombrar.
La serie utiliza la puesta en escena, la luz, el color
y los objetos simbólicos como herramientas para
construir una imagen emocional de cada persona.
No pretende explicar completamente a quienes
aparecen en ella, sino abrir un espacio de lectura
entre lo que se muestra y lo que queda oculto.




Agito mi instinto,
me fijo en el fuego.
Un cachito de luz
robarle planeo.
Observo la arena
escapar a otra parte.
—No te preocupes—
cantan las olas.
Mañana la duna
seguirá aquí:
distinta,
pero imborrable.




¿Debo ordenar lo que soy
para que tú me entiendas?
Que le den al rebaño,
que ardan las riendas.
Si vas cuesta arriba,
yo te acompaño.
Solo te pido una cosa:
no escondas tu daño.





Me atrapa el camino,
conozco el trayecto.
En mis alas el polvo,
divertimento y viento.
Bajo ellas, anhelo.
Te traigo los viernes.
¿Me has visto por dentro?




Tengo un ojo en la salida,
necesito dudar de todo.
No es necesario un destino
mientras me muevo
busco el foco.
Yo determino mi suerte,
conozco la presión,
y aquí sigo:
preparado,
fuerte.




La corriente guarda mi
memoria,
repara y transforma al fluir
y ella está sentadita a mi
lado,
señala el pececillo
al que debo seguir.
Acúleos rasgan mis dedos
pero no basta para
hacerme soltar
el mundo que hemos
creado,
que custodio para poderte
dar.




De caminos torcidos
salgo malherido,
me convierto en lobo negro
y sé,
lo que debo proteger.
Ser fibra de mimbre,
vivirla a cada instante,
mantenerme al lado
y mirar siempre adelante.




Traigo sal en mis bolsillos,
las ganas de reírnos,
de no dejar que pare,
de ser libres,
de sentirnos.
Y no me olvido.
Solo quiero ir
a burlar fronteras,
llenar el mundo de colores
y volver,
y compartirlo.
Vengo a robarte un instante,
te lo cambio por historias
con aroma a rescoldos de una hoguera
y si se va todo a la mierda,
¡Avívala!
